Me ves?
Sabes de mi?
Yo quiero pensar que si.
Llevo casi medio año pensando en cómo iba a empezar esta carta.
Desde que te fuiste han pasado muchas cosas. Como he dejado claro en las preguntas del inicio, no tengo ni idea de donde estás, ni siquiera sé si existes, de alguna manera.
Te fuiste y la vida para los demás siguió.
Paola ha evolucionado mucho. En estos últimos 5 años, ha madurado lo suficiente como para tener claras sus prioridades. Ya sabe quién es, solo le falta saber quién quiere ser, pero en eso está. En breve sentará las bases de la que será su vida adulta.
Tu mujer ha pasado página. Ahora está bien, después del dolor inevitable, está prácticamente repuesta. Está aparentemente feliz junto a su pareja, que básicamente es un buen hombre. La trata bien y ella está relajada y disfrutando de una segunda juventud que no esperaba. Te alegraría verla así, estoy seguro. A veces tiene un halo de tristeza. Pero está bien.
No se si te acuerdas de Eva. La viste 3 o 4 veces, pero ya vivíamos juntos cuando pasó. Es una persona maravillosa. Me aguanta, y eso es mucho. Sobretodo porque soy cada día más parecido a tí, en lo bueno y en lo malo. Nos casamos en el 2007, el 7 del 7 del 7 para ser más exactos. Sabes que siempre he sido un poco rarito con los números. Estoy felizmente casado y seguimos viviendo en
Cerdanyola. Carla, la hija de Eva, también vive con nosotros. Ella no se acuerda de tí, lamentablemente. Eso me pone muy triste, mucho. Era una cría cuando te fuiste. Es una gozada de niña.
El 3 de setiembre del 2009 nació mi hija Adriana. Adriana Egler. Otra Egler en la familia. Se parece mucho a mí. Tiene el morro de tu familia, como no podía ser de otra manera. Es graciosa como ella sola, y guapísima. Te hubiera encantado tu nieta. Hubieras sido un gran abuelo, sin duda. Cuando llego de trabajar, siempre me pongo a jugar un rato con ella, y no puedo evitar recordar las palabras de tu mujer cuando me explicaba, por enésima vez, que tu me despertabas cuando llegabas de madrugada de trabajar, y yo luego seguía durmiendo.
Sigo de comercial. He cambiado un par de veces de empresa desde que te marchaste, pero parece que siempre a mejor. Aún no estoy con los pies firmes en la nueva empresa, pero me voy afianzando poco a poco. No te preocupes. Desde los 16 años me he sabido sacar las castañas del fuego, y no hay indicios de que eso vaya a cambiar. Sigo hacia adelante.
Ah, me saqué el carné de conducir. Si, en serio. Igual no te lo crees, pero es así. De hecho, tengo ya mas de cien mil kilómetros a mis espaldas. Y en 4 ruedas, no en dos. Me compré una moto de 125, pero la vendí. No te sepa mal, pero la moto se acabó para mi.
Tu cuñado Luis también nos dejó, casi el mismo día que nació mi hija. Espero que estéis juntos velando por nosotros.
Con lo que hubieras disfrutado mucho también es con el fútbol. El Barça lo ha ganado todo estos últimos años, incluso dos Copas de Europa. Ahora es un referente, aunque yo sigo siendo perico.
España ha sido campeona de Europa y del Mundo, de manera consecutiva. Lo disfruté por ti.
No hay día que no me acuerde de tí. Cada vez que me ocurre algo, bueno o malo, quiero contártelo y no puedo, y eso me llena de rabia y me indigna profundamente. A veces lloro. A veces pido perdón. A veces tengo tanta ira que te odio. Yo te necesito. Necesito que estés por aquí. Te estás perdiendo lo mejor de mi vida, y eso me jode y me frustra.
Hace 5 años que nos dejaste. Lo que es la vida. Yo estaba disfrutando del amor de mi mujer, celebrando nuestro primer aniversario y tu estabas apagando tu vida. No estuve cerca, y me siento miserable por ello.
Por eso ahora escribo estas líneas. Porque tengo que avanzar. Al principio, cuando todo ocurrió, sentí la necesidad de mostrarme entero y tirar del carro, porque realmente no sabía como iba a desarrollarse nuestra vida a partir de ese momento. Pero poco a poco he ido sucumbiendo a esos sentimientos encontrados que tu partida me dejó. Y desde que nació mi hija, la melancolía producida por tu ausencia estaba pudiendo conmigo. Y se acabó.
No quiero echarte más de menos. No quiero recordarte en cada momento. No quiero que tu ausencia empañe un buen acontecimiento. No quiero sentirme más culpable. No quiero seguir pensando en qué hubiera pasado si yo... No quiero eso. Yo te quiero a tí, y si no es a mi lado, prefiero que no estés.
Así que no te enfades, pero no voy a tenerte presente más en mis decisiones. Voy a seguir mi camino sin tu estela. Voy a pasar página. Tienes que entenderlo.
Te quiero. Claro que te quiero. Te querré siempre. Tanto que si pudiera cambiarme por tí, lo haría sin dudar. Te guardaré en mi corazón por siempre.
Solo una cosa más. Tu eres una buena alma. Para ti, a mano derecha, según se va al cielo, en aquel tablao que montó Frascuelo, cada noche, pa las buenas almas, el Currito el Palmo sigue dando palmas, entre cantares por celestiales.
Papá, hoy hace 5 años de tu muerte. Hoy ya estoy preparado para decirte hasta siempre. Te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja aquí tu comentario: