Actualmente, las preocupaciones que tengo son otras. Lógicamente, la carga emocional de las decisiones que tomo a lo largo de la vida van aumentando, como aumenta la responsabilidad de esas decisiones.
A la toma de decisiones de hondo calado, se le llama vulgarmente madurar. Yo no estoy de acuerdo con ese término.
El miedo a fracasar condiciona a la razón cuando llega el momento de tomar decisiones. Y muchas veces confundimos madurar con la propia inercia del momento.
A lo largo de mi vida, he tomado muchas decisiones que en su momento estuvieron tomadas por la inercia. No creo que nadie a mi edad, pueda asegurar que todos los caminos que ha seguido, que todas las diátribas que se le han presentado, las haya resuelto de una manera madura. Sinceramente, no lo creo.
Pero en cambio, sí que considero madurar a darte cuenta de si el conjunto de decisiones que has tomado en tu vida te han llevado a donde te imaginabas que estarías en esta edad. Y en mi caso puedo decir que aunque no soy maduro, si soy consciente.
No me arrepiento de nada de lo que he hecho, pero no por un orgullo mal entendido, no. No me arrepiento porque a estas alturas no sirve para absolutamente nada arrepentirse. Pero si que cambiaría muchas cosas.
La primera y sustancial: haber dejado de estudiar con 16 años. El dinero y la necesidad me pudieron, y no me planteé que algún día me lo reprocharía. Y ahora me lo reprocho. La incertidumbre actual acerca de mi capacidad para hacer lo que realmente deseo se disiparía si tuviera un título que la acreditara. Y eso, no lo tengo.
En el ámbito más estrictamente personal, creo que he cometido muchos errores en mi vida. me dejé llevar por la inercia en las decisiones y los barros de adolescencia me trajeron muchos lodos en mi juventud. Pero, y en esto si que me muestro inflexible, si todos aquellos caminos, algunos asfaltados y otros en forma de pedregal, me han llevado a mi estado personal actual, pues bienvenida sea la travesía.
Como véis, me apetece profundizar un poco en mi vida. Y me apetece hacerlo así, escribiendo. Espero que no os moleste. Pronto más.
Paola Egler :
ResponderEliminarTe quiero! Para mi has sido un punto de referencia, un apoyo, un maestro y mi protector.
Para mi eras, eres y serás, los brazos que sujetan con fuerza e incluso algunas veces con dureza el timón cuando he cogido un rumbo equibocado...
Eres... MI HERMANO MAYOR.